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Semana de Formación Permanente del Clero

Publicado el 01 Nov 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

Diócesis de Nezahualcóyotl: “Relaciones que liberan”

 

Del 27 al 31 de octubre, los sacerdotes de la Diócesis de Nezahualcóyotl se reunieron en el Seminario Diocesano de San José, en Ixtapaluca, para vivir la Segunda Semana de Formación Permanente del Clero 2025, un espacio de renovación espiritual, actualización pastoral y fortalecimiento de la fraternidad sacerdotal.

 

Esta jornada, organizada por la Dimensión de Formación Permanente del Presbiterio (FPIC), estuvo coordinada por el Pbro. Mario Sarabia Lujano y tuvo como tema central:
“Relaciones que liberan: madurez afectiva y vínculos saludables en la vida sacerdotal”, impartido por el Mtro. José Gerardo García Reyes, psicólogo y consultor en desarrollo humano.

 

Un camino de crecimiento integral

Durante cinco días, los presbíteros reflexionaron en torno a temas fundamentales para la vida y el ministerio sacerdotal:

 

1.El sacerdote como ser relacional.

2.Relaciones sanas: claves de madurez afectiva.

3.Relaciones tóxicas y dependencias emocionales.

4.Sanar para acompañar mejor.

5.La comunidad como espacio de relaciones saludables.

 

Más allá del estudio y la reflexión, la semana tuvo como finalidad propiciar el encuentro humano y espiritual entre los sacerdotes, compartir la vida, rezar juntos y fortalecer los lazos de comunión que sostienen la misión pastoral de la diócesis.

 

Una formación que construye fraternidad

Estas semanas de formación —que se realizan dos veces al año, en febrero y octubre— son un tiempo privilegiado para que el clero diocesano reavive su identidad sacerdotal, se actualice en temas de acompañamiento pastoral y se renueve en su compromiso con el Pueblo de Dios.

 

Como ha recordado el Papa Francisco, “la fraternidad sacerdotal es el primer testimonio que el pueblo de Dios espera de sus pastores”. En ese espíritu, cada encuentro formativo se convierte en una oportunidad para crecer en madurez, servicio y comunión.

 

Al concluir la jornada, los sacerdotes participantes expresaron su gratitud por este espacio de crecimiento y encuentro, preparándose a continuar su labor pastoral con renovado entusiasmo, sabiendo que la formación permanente es un camino que dura toda la vida.

 

“Nos formamos no solo para saber más, sino para amar mejor”, fue una de las frases que marcó el tono fraterno y esperanzador de esta semana de formación.

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