Ixtapaluca, 16 de diciembre.
Con un ambiente de alegría fraterna y profundo sentido eclesial, se llevó a cabo la Posada Sacerdotal del presbiterio diocesano en las instalaciones del Seminario San José, como un espacio privilegiado para el encuentro, la gratitud y la convivencia entre hermanos en el ministerio.
En el marco del Año Jubilar de la Esperanza, esta celebración fue una oportunidad para renovar los lazos de comunión presbiteral, volver la mirada al Señor que camina con sus sacerdotes y reconocer, al cierre del año, el servicio pastoral entregado con generosidad en las distintas comunidades de la diócesis.
La jornada inició con la recepción y bienvenida de los participantes, seguida de un momento cultural con villancicos de música de cámara, que dispuso los corazones para vivir con gozo el misterio de la Navidad.
La convivencia continuó con la posada tradicional, el compartir fraterno del aperitivo y la comida, signos sencillos pero elocuentes de una Iglesia que se reconoce como familia. En este marco, se realizó un reconocimiento especial y la entrega de obsequios a los sacerdotes que durante este año celebraron 25 años de ordenación sacerdotal, agradeciendo su fidelidad, entrega y testimonio perseverante al servicio del Pueblo de Dios.
Más allá de un momento festivo, la Posada Sacerdotal se vivió como un signo concreto de comunión, recordando que el ministerio no se camina en soledad, sino sostenidos por la fraternidad y la gracia de Dios. En vísperas de la Navidad, este encuentro dejó un llamado claro: seguir sirviendo con alegría, esperanza y corazón agradecido, sabiendo que cada paso dado en el sacerdocio tiene un fruto eterno en el Señor.