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Cinco Mil Cenas de Navidad: un gesto de fe que alimenta la esperanza

Publicado el 31 Dec 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

Con un profundo sentido evangélico y solidario, los días 23 y 24 de diciembre se llevó a cabo una nueva edición de Cinco Mil Cenas de Navidad, una iniciativa que, desde hace años, se ha convertido en un signo visible de la caridad cristiana en favor de los más vulnerables en Nezahualcóyotl y en algunos puntos de la Diócesis de Texcoco.

 

La jornada comenzó el 23 de diciembre a las 10:00 de la mañana con la celebración de la Santa Eucaristía en el salón de eventos del SUTEyM, momento con el que se dio formalmente inicio a la preparación de los alimentos. Después de compartir el desayuno, decenas de voluntarios continuaron con la elaboración de las cenas en grandes cantidades, en un ambiente de fraternidad, servicio y oración.

 

Durante la mañana del 24 de diciembre, los alimentos fueron empacados cuidadosamente en charolas, cargados en vehículos y distribuidos en los principales cruces de la ciudad, afuera de hospitales, centros de rehabilitación social y otros lugares donde se encuentran personas en situación de vulnerabilidad, tanto en Nezahualcóyotl como en zonas cercanas de la diócesis hermana de Texcoco.

 

Un proyecto que nació pequeño y creció con la fuerza del Espíritu

La iniciativa surgió por inspiración de la Alejandra Cerezo, psicóloga de profesión, junto con su esposo Mauricio Cerezo, pertenecientes a la Comunidad Carismática del Espíritu Santo, acompañada espiritualmente por el +Pbro. Antonino Armendáriz.

 

En su primera edición pensaron preparar apenas 50 cenas, pero la respuesta generosa de la gente permitió entregar 500, luego mil, hasta llegar a cinco mil. En la Navidad de 2024 y 2025, la iniciativa alcanzó prácticamente siete mil cenas distribuidas, confirmando que cuando la caridad se comparte, siempre se multiplica.

 

Alejandra Cerezo quiso desde el inicio ofrecer un pequeño gesto de atención y dignidad, una cena navideña sencilla, pero llena de significado, para quienes difícilmente pueden celebrar estas fechas. Con el paso del tiempo, este gesto ha convocado a un número creciente de personas y formas de participación.

 

Una preparación que comienza desde octubre

La organización arranca cada año desde el mes de octubre, invitando a colaborar de múltiples maneras: aportaciones económicas, donación de insumos o alimentos a granel como aceite, espagueti, pollo, arroz, fruta para el ponche y desechables para alimentos y bebidas. Esta fase preparatoria es clave para que, llegado diciembre, todo esté dispuesto para servir con orden y eficacia.

 

Los participantes provienen de distintos ámbitos: miembros de la Comunidad Carismática del Espíritu Santo, fieles de diversas parroquias, y personas de buena voluntad. Aunque la mayoría son cristianos católicos profundamente comprometidos con su fe, el proyecto permanece abierto a todos los que desean servir con generosidad.

 

La Eucaristía, corazón del servicio

En sus inicios, la Eucaristía fue presidida por el +Pbro. Antonino Armendáriz; tras su fallecimiento, continuó el +Pbro. Roberto de la Rosa Alegría. En esta edición, la celebración fue presidida por el Pbro. Benjamín Martínez Penilla, quien recordó que el servicio a los pobres es una consecuencia directa del encuentro con Cristo.

 

Durante la distribución, los distintos equipos llevaron la indicación de documentar el trabajo realizado. Las imágenes y testimonios recabados dan cuenta de la nobleza de quienes sirven y de la gratitud silenciosa de quienes reciben, siempre en un clima de profundo respeto y sensibilidad hacia los hermanos más frágiles.

 

“Vengan, benditos de mi Padre… Tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber” (cf. Mt 25, 34-35).

 

Un aprendizaje permanente para la Iglesia

Además de aliviar necesidades inmediatas, Cinco Mil Cenas de Navidad deja un valioso aprendizaje comunitario: la importancia del trabajo coordinado, la organización en equipo y la constante evaluación para ofrecer cada año una atención más cercana y eficaz.

 

Este proyecto nos recuerda que la Navidad no se reduce a una celebración intimista, sino que se hace auténtica cuando se traduce en gestos concretos de amor. En cada cena entregada, la Iglesia sale al encuentro del hermano y hace visible la misericordia de Dios, alimentando no solo el cuerpo, sino también la esperanza.

 

Con información de:
Pbro. Benjamín I. Martínez Penilla

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