Cerca de Jesús, para servir con sentido y alegría
Publicado el 17 Jan 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)
Homilía de Mons. Héctor Luis Morales Sánchez en la Misa de Aniversario de Ordenación Presbiteral y Episcopal
1. Jesús y los rostros del sufrimiento
Los enfermos, los pobres, los lisiados, los cojos y los ciegos estuvieron siempre presentes en la vida de Jesús. La enfermedad, el dolor y la necesidad no son realidades ajenas al Evangelio; al contrario, forman parte del corazón mismo de la misión de Cristo. Y hoy, como ayer, seguimos teniendo muchas necesidades y muchos problemas frente a los cuales podemos tomar distintas actitudes: replegarnos, hacernos a un lado, desentendernos… o bien decidirnos a hacer algo.
2. El riesgo de ayudar sin Dios
Muchas veces se intenta ayudar, pero en ocasiones se abandona el camino. ¿Por qué? Porque no siempre lo que hacemos nace verdaderamente de Dios. A veces surge solo de un impulso altruista, o incluso del deseo de quedar bien, de aparecer, de ser reconocidos. Y ahí está un riesgo muy grande.
Hace unos días acompañaba a un sacerdote de la Arquidiócesis de Toluca con motivo de sus 25 años de ministerio. Al compartir una reflexión a la luz de los textos bíblicos que él había elegido, le decía que para asumir de verdad las actitudes del Buen Pastor es necesario estar cerca de Jesús. De lo contrario, podemos convertirnos en víctimas de nuestros propios servicios y de nuestras buenas intenciones.
3. Cuando el servicio deja de anunciar a Jesús
Si actuamos al margen de Él, no anunciamos a Jesús: nos anunciamos a nosotros mismos. Buscamos aplausos, reconocimiento, prestigio. Esto ha sucedido muchas veces en la vida de la Iglesia. Hubo corrientes con un compromiso real hacia los más pobres, pero que en ciertos momentos dejaron de lado la dimensión espiritual, el contacto vivo con Dios. La acción ya no brotaba de la oración, sino solo de la iniciativa humana.
Y entonces se pierde el discernimiento: ya no sabemos si lo que hacemos es realmente lo que Dios quiere.
4. Jesús discierne en la oración
El Evangelio nos muestra claramente el camino de Jesús. Recordemos cuando cura a la suegra de Pedro: muy de madrugada se retira a orar. Cuando Pedro le dice: “Señor, todos te buscan”, Jesús responde: “Vayamos a otros pueblos”. Jesús ama a los enfermos y a los necesitados, pero no se deja arrastrar ni por la presión de la gente ni por el éxito.
Ahí aprendemos algo fundamental: hay que tener mucho cuidado, hay que saber qué terreno estamos pisando, para no ponernos a nosotros en primer lugar. Como le dijo Jesús a Pedro: “Ponte detrás de mí”.
5. La tentación del éxito y el aplauso
Lo que se nos presenta en este inicio del Tiempo Ordinario es precisamente esto: la centralidad de la oración en la vida de Jesús. Él ora para conocer la voluntad del Padre. Por eso, cuando quisieron hacerlo rey, se retiró. No había venido para eso.
Hoy esta tentación puede tomar otras formas: la imagen, el reconocimiento, incluso los “likes”. Y el Evangelio nos vuelve a colocar en el centro: Jesús.
6. El amor del Padre, centro de los milagros
Los milagros no buscan exhibir poder, sino revelar el amor misericordioso del Padre. No es Jesús el protagonista absoluto; es el Padre que ama a cada persona, como lo recordábamos en Navidad: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”.
Ese amor, a veces, nos lleva incluso a decir que no, aunque parezca incomprensible, porque no se trata de resolverlo todo, sino de salvar y dar vida.
7. La necesidad que da sentido a la vida
Aquí aparece una enseñanza profunda: la necesidad da sentido a la vida. Pensemos en una madre de familia: cambiar pañales, desvelarse, dar medicinas, acompañar cada día. Todo eso cansa, pero también da sentido. Cuando esa necesidad desaparece, muchas veces llega el vacío y se pierde la alegría.
Hoy tenemos muchos satisfactores, pero también vemos con tristeza el aumento de la ansiedad y la depresión. Y resulta paradójico, porque hay tanto por hacer delante de nosotros.
8. Cuatro hombres que cargan la esperanza
Eso es lo que Jesús alaba en el Evangelio de hoy: a aquellos cuatro hombres que cargan la camilla del paralítico. El enfermo no pide nada, ni siquiera puede acercarse. La puerta está cerrada. Pero la necesidad despierta la creatividad. Buscan otro camino y lo colocan frente a Jesús.
¿Cuántos hermanos nuestros se han presentado ante nosotros con alguna necesidad? Podemos hacer lo mismo que aquellos cuatro: acercarlos a Jesús, convencidos de que Él transforma la tristeza en alegría.
9. Evangelizar es acercar a Jesús
La evangelización comienza siempre con el encuentro personal con Cristo vivo. La Iglesia nos recuerda tres lugares privilegiados para encontrarlo: su Palabra, los sacramentos y los necesitados. Nadie está exento de necesidad. Esa necesidad nos mantiene vivos, creativos y despiertos.
10. Con Jesucristo siempre nace la alegría
Quiero concluir con las palabras del Papa Francisco al inicio de Evangelii Gaudium:
“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús… Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.”
Que esa alegría transforme nuestras tristezas en gozo y nuestras angustias en esperanza. Si queremos permanecer jóvenes, alegres y con esperanza: evangelicemos.