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✦ Diócesis de Nezahualcóyotl ✦

El Papa León XIV invita a vivir la Cuaresma 2026 como tiempo de “escuchar y ayunar”

Publicado el 16 Feb 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)

El Santo Padre publicó su mensaje para la Cuaresma 2026 bajo el título: “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”.

 

El Papa propone a toda la Iglesia un itinerario sencillo y profundo: volver a poner a Dios en el centro mediante la escucha atenta de su Palabra, un ayuno auténtico y un camino comunitario de conversión.

 

Volver al centro: la Cuaresma como tiempo de conversión

Desde el inicio, el Santo Padre recuerda que la Cuaresma es un tiempo de gracia en el que la Iglesia, como madre, nos invita a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida”.

 

No se trata solo de cumplir prácticas externas, sino de permitir que la Palabra transforme el corazón. Toda conversión —señala— comienza cuando nos dejamos alcanzar por Dios y acogemos su voz con docilidad.

 

En este sentido, la Cuaresma no es un simple esfuerzo moral, sino un camino con Cristo hacia Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

 

Escuchar: el primer paso de la conversión

El Papa subraya que la escucha es el primer signo de una relación auténtica. Dios mismo, al revelarse a Moisés en la zarza ardiente, manifiesta que escucha el clamor de su pueblo oprimido (cf. Ex 3,7).

 

Escuchar a Dios en la liturgia y en la oración educa también nuestro oído para escuchar la realidad, especialmente el sufrimiento y la injusticia. Las Sagradas Escrituras nos ayudan a reconocer la voz que clama desde el dolor de los pobres.

 

Aquí el mensaje adquiere una fuerte dimensión social y eclesial: la conversión no puede ser indiferente al sufrimiento humano. La escucha verdadera lleva a la responsabilidad y a la acción.

 

En nuestras comunidades parroquiales, esta llamada interpela:

 

La Cuaresma es escuela de escucha.

 

Ayunar: ordenar el corazón

Si la escucha abre el corazón, el ayuno lo purifica y lo dispone. El Santo Padre recuerda que el ayuno es una práctica antiquísima que implica el cuerpo y nos ayuda a descubrir de qué tenemos verdadera hambre.

 

Citando a san Agustín, explica que el hambre de justicia ensancha el corazón y lo hace capaz de Dios. El ayuno auténtico disciplina el deseo, lo purifica y lo orienta hacia el bien. Pero el Papa propone un gesto concreto y actual: ayunar de palabras que hieren. Invita a abstenernos de:

 

 

En su lugar, sugiere cultivar la amabilidad y el lenguaje de la esperanza. En un mundo marcado por la polarización y la agresividad verbal, este ayuno se convierte en signo profético.

 

Juntos: una conversión comunitaria

El mensaje no se queda en lo individual. El Papa recuerda que en el libro de Nehemías el pueblo se reunió para escuchar la Ley y ayunar juntos (cf. Ne 9,1-3).

 

Así también hoy, parroquias, familias y comunidades están llamadas a vivir la Cuaresma como un camino compartido. La conversión no solo toca la conciencia personal, sino el estilo de nuestras relaciones, el modo en que dialogamos y construimos comunidad.

 

En esta perspectiva, la escucha del clamor de los pobres y de la tierra debe convertirse en forma de vida común. Solo así nuestras comunidades serán espacios donde el sufrimiento encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación.

 

Una Cuaresma que transforme la vida cotidiana

El mensaje del Santo Padre es profundamente catequético y pastoral:

 

La propuesta es concreta: abrir más espacio a la Palabra, practicar un ayuno que alcance también la lengua y fortalecer la dimensión comunitaria de la fe. Para nuestra diócesis, esta Cuaresma puede ser ocasión para renovar:

 

Al concluir su mensaje, el Papa pide la gracia de que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación.

 

Que esta Cuaresma 2026 no pase como un tiempo más, sino que sea un verdadero regreso al corazón de Dios. Escuchar y ayunar, para convertirnos juntos y caminar hacia la Pascua con un corazón renovado.

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