Humanismo, transhumanismo y posthumanismo
Publicado el 12 Mar 2026 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas
HECHOS
¿Qué significa ser persona humana? ¿Qué es humano y qué es antihumano? ¿Qué es lo que nos hace ser humanos? Pueden parecer preguntas sin sentido, pero son muy actuales y han acompañado a la humanidad en todos los tiempos.
Por ejemplo, alguien que nació varón quiere ser mujer y le parece que eso es lo humano; o una mujer quiere aparecer y actuar como varón, y se lucha por que esto sea considerado “normal”. Se insiste en que abortar es un derecho humano, como si los concebidos no fueran humanos. Se intenta legislar la eutanasia como un derecho humano, presentándola como un acto de humanidad para que un enfermo no sufra más.
También hay quienes prefieren tener animales en vez de hijos o amigos. Se considera muy humano excederse en bebidas alcohólicas o en experiencias sexuales, como si eso nos hiciera más humanos. Nuestro actual gobierno presume de un “nuevo humanismo”, que se reflejaría en los contenidos de los libros de texto escolares, elaborados por un marxista declarado y cuyo contenido —según la Presidenta— no se va a cambiar.
Por todo ello surge nuevamente la pregunta: ¿qué es realmente lo humano?
En los últimos años se habla además de transhumanismo y posthumanismo. ¿Qué significan estas expresiones? La Comisión Teológica Internacional, que colabora con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, acaba de publicar un documento con un título muy sugerente en latín: Quo vadis, humanitas? —que significa: ¿Hacia dónde vas, humanidad?— con el subtítulo: Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad.
Este documento reflexiona sobre el rumbo de la humanidad: ¿camina hacia su plenitud o hacia su destrucción? Describe así estas dos tendencias actuales:
“El transhumanismo es un movimiento filosófico que actúa a partir de la convicción de que el ser humano puede y debe emplear los recursos de la ciencia y la tecnología para superar los límites físicos y biológicos de la condición humana, en particular el envejecimiento e incluso la muerte… Imagina un futuro en el que los seres humanos perfeccionarán la forma biológica que caracteriza actualmente la naturaleza humana, para alcanzar el objetivo de una inmortalidad individual sustentada por la tecnología.” (14)
“El posthumanismo critica el humanismo tradicional, cuestionando las características específicas de los seres humanos… enfatiza lo ‘híbrido’ (cyborg) hasta deconstruir al sujeto humano y vuelve totalmente fluida la frontera entre lo humano y la máquina… En última instancia, puede entenderse como una expresión existencial de fuga de la realidad, a partir de una radical devaluación de lo humano.” (15)
ILUMINACIÓN
El documento ofrece una profunda visión cristiana sobre lo que significa ser verdaderamente humano:
“Para nosotros los cristianos… hay un elemento que constituye el principio que ordena todos los demás aspectos de la identidad humana: el don de ser llamados a ser hijos e hijas del Padre… El Espíritu de Dios clama en nosotros ‘¡Abbá, Padre!’ y nos conforma con Cristo.” (115)
“La revelación plena de quiénes somos y de quiénes estamos llamados a ser se nos otorga por la encarnación de Aquel que es la Imagen del Padre.” (143)
“El encuentro con lo humano de Jesucristo ilumina nuestra humanidad y nos revela a nosotros mismos.” (146)
Además, el documento afirma que el deseo profundo del ser humano sólo puede encontrar plenitud en Dios:
“La verdadera humanización del hombre alcanza su culmen en su gratuita divinización, es decir, en su amistad y comunión con Dios… El cumplimiento de lo humano en Dios no absorbe ni disminuye lo humano.” (147)
Y concluye:
“La antropología cristiana se ilumina plenamente cuando reconocemos que hemos sido creados por el Padre para convertirnos en hijos e hijas en el Hijo y participar en la comunión del amor divino.” (148)
Por eso:
“Cristo es el modelo insuperable… porque a través de la conformación de nuestra vida con la suya llegamos a ser verdaderamente hijos e hijas del Padre.” (149)
ACCIONES
El mismo documento propone:
“La vida cristiana como vocación se traduce en la implicación de la existencia personal en la existencia de Cristo, hasta que Cristo se forme en nosotros… Se trata de una asimilación progresiva a Cristo, hasta tener sus mismos sentimientos y su mismo pensamiento.” (151)
En resumen: para ser más humanos, debemos esforzarnos por parecernos cada vez más a Cristo, como lo hizo la Virgen María.