Congreso Eucarístico Diocesano 2026
“¡Eucaristía viva, es nuestra misión!”
La Diócesis de Neza se reconoce y se aprecia al encontrarse con Jesús Eucaristía
Con el corazón lleno de alegría y gratitud, la Diócesis de Nezahualcóyotl vivió el pasado 3 de octubre su Congreso Eucarístico Diocesano, bajo el lema “¡Eucaristía viva, es nuestra misión!”, en la Parroquia de San Isidro Labrador, en la colonia El Pino, Los Reyes, La Paz.
Este encuentro forma parte del camino que nuestra Iglesia diocesana está recorriendo hacia la celebración de sus 50 años de vida en 2029. Sin embargo, como recordó durante la celebración nuestro obispo, Mons. Héctor Luis Morales Sánchez, no tenemos que esperar hasta 2029 para celebrar. La historia que Dios ha escrito con nuestra Diócesis se celebra desde ahora, en cada comunidad, en cada parroquia, en cada familia y en cada persona que, desde su vocación y servicio, hace presente la vida de la Iglesia.
Y precisamente este año, bajo el lema “La Diócesis de Neza se reconoce y se aprecia”, el Congreso fue una oportunidad para mirar con gratitud quiénes somos, reconocer la riqueza de nuestra Iglesia y apreciar a tantos hermanos que, desde diferentes carismas, movimientos, asociaciones, grupos y servicios, hacen posible que nuestra Diócesis siga caminando.
Una Iglesia reunida alrededor de Jesús
Desde las primeras horas, diferentes comunidades y realidades pastorales fueron llegando para encontrarse como una sola Iglesia alrededor de Jesús Eucaristía.
El Congreso contó con momentos de formación, diálogo y reflexión que ayudaron a profundizar en el misterio de la Eucaristía. Entre los temas compartidos estuvieron “El Santísimo Sacramento es el vínculo del amor que nos une a Dios”, presentado por el Pbro. Edgar Cruz, y “Los efectos de la Sagrada Eucaristía”, a cargo del Pbro. Mario Sarabia.
También participaron diversas expresiones de la vida diocesana, entre ellas Acción Católica Femenil, Equipo Laico al servicio de la Pastoral, PAJ Neza, Movimiento Familiar Cristiano, Cristiara, Ministros Extraordinarios de la Comunión, Orden Franciscana Seglar, Adoración Nocturna y otras comunidades y grupos apostólicos.
Así, el Congreso permitió experimentar algo muy concreto: somos una Iglesia rica en rostros, historias, carismas y servicios, pero unida alrededor de un mismo Señor.
Cada persona que llegó, cada sacerdote, cada coordinador, cada servidor, cada movimiento, cada comunidad y cada familia formó parte de este encuentro. Porque la Diócesis no se construye solamente desde sus estructuras: la Diócesis somos todos los que, desde nuestra realidad, caminamos juntos en la fe.
“La mirada en el cielo, pero con los pies en el camino”
Durante la celebración, Mons. Héctor Luis Morales Sánchez invitó a todos a preguntarse qué se llevarían a casa después de este Congreso y, sobre todo, cómo comunicarían aquello que habían vivido.
A partir del Evangelio, recordó la experiencia de los setenta y dos discípulos que regresaron llenos de alegría después de la misión. Jesús los invita a no quedarse únicamente con el entusiasmo por lo que habían realizado, sino a reconocer que todo bien que sucede por medio de ellos tiene su origen en Dios.
Esta reflexión se convirtió en una invitación para nuestra vida diocesana: lo que Dios hace entre nosotros es motivo de alegría, pero también de humildad y oración.
El Obispo recordó que, ante la alegría, la preocupación, la tristeza o el temor, nuestra primera respuesta no debe ser simplemente reaccionar, sino volver la mirada al Señor. Jesús mismo, después de momentos intensos de misión, buscaba el encuentro con el Padre.
Por eso, la Eucaristía no puede quedarse únicamente como un momento dentro de una celebración. Es el lugar al que regresamos para encontrar nuestra fuerza, poner nuestra vida en las manos de Dios y recordar que no caminamos solos.
La mirada en el cielo, pero con los pies en el camino.
Un Congreso que se vivió ante Jesús Eucaristía
Mientras se desarrollaban las dinámicas, las exposiciones y los espacios de formación, el Santísimo Sacramento permaneció expuesto, permitiendo que los participantes pudieran acercarse, permanecer un momento en oración y encontrarse personalmente con Jesús.
Este gesto ayudó a que el Congreso no fuera solamente un espacio para escuchar y aprender, sino una verdadera experiencia de encuentro.
Mons. Héctor Luis insistió en la importancia de recuperar y promover la adoración eucarística. No solamente como una tarea propia de quienes pertenecen a la Adoración Nocturna, sino como una invitación para toda la comunidad.
Y recordó una manera sencilla pero profunda de vivirlo. No se trata únicamente de decirle a alguien: “ve al Santísimo”, sino de decir: “vamos”.
Porque cuando caminamos juntos hacia Jesús, también ayudamos a otros a descubrir que siempre hay un lugar para ellos delante del Señor.
La Eucaristía salió al encuentro de las familias
Después de los momentos de formación, el encuentro tomó las calles.
El Santísimo Sacramento, acompañado por los participantes y por la comunidad parroquial de El Pino, salió en procesión por las calles de la colonia.
Los vecinos prepararon pequeños altares para recibir al Señor. En cada uno de ellos se realizó un momento de oración y el Obispo descendió con el Santísimo Sacramento para encontrarse con las familias y comunidades que esperaban su paso.
La lluvia también estuvo presente durante el recorrido. Sin embargo, lejos de detener el caminar de la comunidad, los participantes permanecieron acompañando al Señor hasta completar la ruta y regresar nuevamente al templo.
Fue una imagen sencilla, pero profundamente significativa: la Iglesia caminando detrás de Jesús Eucaristía, incluso bajo la lluvia.
La Eucaristía no se quedó dentro de las paredes del templo. Salió a las calles, pasó frente a las casas y se encontró con la vida cotidiana de las familias.
Un encuentro que también abrió las puertas de la misericordia
A lo largo de la jornada, sacerdotes estuvieron disponibles para celebrar el sacramento de la Reconciliación, ofreciendo a los participantes la oportunidad de acercarse a Dios y preparar el corazón para vivir plenamente el encuentro con Jesús.
Porque acercarnos a la Eucaristía también implica permitir que el Señor transforme nuestra vida, sane nuestro corazón y nos ayude a caminar nuevamente con esperanza.
Después de la procesión, la comunidad compartió los alimentos, prolongando la alegría del encuentro en un ambiente fraterno.
Y la jornada llegó a su momento culminante con la celebración de la Eucaristía, presidida por Mons. Héctor Luis Morales Sánchez.
Espera la segunda parte de este importante acontecimiento.
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