Esfuércense por entrar por la puerta estrecha - Homilía Dominical
Publicado el 24 Aug 2025 por Diócesis de Nezahualcóyotl (Comunicaciones)
Homilía
Domingo XXI del Tiempo Ordinario – Ciclo C
Introducción
“Señor, ¿son pocos los que se salvan?” (Lc 13,23).
Esta pregunta que hacen a Jesús refleja una inquietud muy humana: ¿cuántos llegarán al cielo? ¿Muchos o pocos? Los judíos de aquel tiempo pensaban que la salvación era solo para ellos, el pueblo elegido, y quizá para alguno más que se convirtiera a su fe. Era un privilegio cerrado, como si Dios se reservase solo para unos cuantos.
Pero Jesús no entra en el juego de números, no dice “muchos” o “pocos”. Lo que hace es invitarnos a mirar la salvación de otro modo.
Desarrollo
Jesús responde con una frase fuerte: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha”. No dice que sea imposible, pero sí que requiere decisión, esfuerzo, entrega. La puerta no es estrecha para que nadie pueda entrar, sino para que pasemos ligeros de equipaje, sin soberbia, sin egoísmo, sin ese “yo primero” que tantas veces cargamos.
La salvación no es una medalla que se gana con méritos humanos. No es como decir: “Ya fui a Misa, ya me confesé, ya comulgué, ya cumplí… entonces ya tengo asegurado el cielo”. Todo eso es necesario, sí, pero no basta. Jesús mismo nos advierte en el Evangelio: “Dirán: hemos comido y bebido contigo, has enseñado en nuestras plazas… pero yo no los conozco”.
Esto nos recuerda dos cosas muy importantes:
-
1. La salvación es gracia de Dios. No es un premio a los perfectos, sino un don inmerecido que Dios ofrece con amor. San Pablo lo decía: “Por gracia han sido salvados, no por las obras”.
-
2. Dios nos pide ir más allá del mínimo. No se trata solo de “cumplir” con lo que toca, sino de vivirlo con amor. El cumplimiento sin amor se vuelve rutina, costumbre vacía. En cambio, el cumplimiento con amor se transforma en camino de salvación.
Jesús quiere discípulos de corazón, no solo de costumbre. Quiere cristianos que amen, que sirvan, que vivan la fe como entrega generosa. Recordemos: “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”.
Aplicación práctica
¿Qué significa hoy entrar por la puerta estrecha?
-
+ Significa luchar cada día contra la indiferencia y el egoísmo, para abrir el corazón a Dios y a los hermanos.
-
+ Significa vivir los sacramentos con amor y coherencia, no solo como un trámite religioso.
-
+ Significa poner en el centro a Cristo, que es el que salva, y dejar que Él transforme nuestras obras en frutos de amor.
-
+ Significa también no conformarse con lo mínimo, sino esforzarse en ser mejores esposos, padres, hijos, amigos, cristianos.
Conclusión
La pregunta inicial era: ¿son muchos o pocos los que se salvan?
Jesús no responde con un número, sino con un camino: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha”.
No tengamos miedo: la puerta está abierta, y es Cristo mismo. Él no quiere que nadie se pierda, pero sí nos pide entrega y amor verdadero. Caminemos con confianza, sabiendo que la salvación es don de Dios, y que lo que se nos pide es vivir cada día con amor, como discípulos suyos.
Que esta semana, cada uno de nosotros se pregunte: ¿Estoy entrando por la puerta estrecha? ¿Estoy amando de verdad en lo que hago? Si es así, entonces ya estamos caminando hacia la salvación.
Por Pbro. Julio César Ponce García