El 1 de mayo de 1979, mediante la bula Plane Nobis Conscii, fue erigida canónicamente la Diócesis de Nezahualcóyotl por el Papa San Juan Pablo II.
Desde entonces, cada año peregrinamos a la Basílica de Guadalupe para dar gracias por nuestra historia, renovar nuestra comunión como Iglesia particular y poner nuestro caminar pastoral bajo el amparo de Santa María de Guadalupe.
Peregrinar no es solo una tradición: es hacer memoria de nuestra historia, agradecer por los dones recibidos y comprometernos a seguir construyendo el Reino de Dios en esta porción del Pueblo de Dios.
Punto de reunión, horarios y organización general de la caminata.
Importante: cada vicaría tendrá su sonido y su grupo de animación.
“Memoria y Comunión” — Rumbo a la Peregrinación Diocesana
En preparación a la peregrinación del 1° de mayo, cada vicaría realizará un encuentro titulado “Memoria y Comunión – Rumbo a la Peregrinación”. No es un evento informativo: es un momento para avivar la fe, animar el corazón y fortalecer el sentido de comunión diocesana.
Duración aproximada: 1 hora 30 minutos.
Cada participante escribirá el nombre de una persona cuya dignidad necesita ser acompañada o restaurada. Esos nombres se colocarán ante el Señor de la Misericordia y acompañarán el signo de la peregrinación.
47 años caminando como Iglesia particular
La Diócesis de Nezahualcóyotl fue erigida canónicamente el 1 de mayo de 1979 por el Papa San Juan Pablo II, mediante la bula Plane Nobis Conscii.
Comprende los municipios de Nezahualcóyotl, La Paz, Ixtapaluca y una pequeña porción de Valle de Chalco. Su sede es la Catedral de Jesús Señor de la Misericordia.
Actualmente cuenta con 90 parroquias organizadas en 5 Vicarías Episcopales, que trabajan en comunión bajo la guía de nuestro Obispo.
A lo largo de estos años, hemos vivido un camino constante de renovación pastoral, formación permanente y espiritualidad de comunión.
Peregrinar cada 1° de mayo es reconocer que esta historia continúa. Somos una Iglesia viva, llamada a anunciar el Evangelio con esperanza en medio de nuestra realidad.
Los contingentes se ordenarán por vicaría, identificados por color.
Este 1° de mayo no peregrinamos como individuos aislados, sino como una sola familia, como Iglesia diocesana.
Caminamos con gratitud por nuestra historia, con esperanza en el presente y con la mirada puesta en Cristo, bajo el amparo de Santa María de Guadalupe.
"En comunión y alegría al encuentro de María"