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Vida Parroquial

El Himno Akáthistos clausura con solemnidad el mes de María

Por: Diócesis de Nezahualcóyotl
Imagen de portada

En una noche de profunda reverencia en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (Col. Las Antenas), las familias se unieron al canto oriental del Akáthistos para implorar la paz, la unidad y la reconciliación de nuestra patria.

El caminar de una comunidad creyente se mide por su fidelidad en los pequeños detalles y su apertura a los grandes tesoros de la fe. Este viernes 29 de mayo, en punto de las 7:00 p.m., la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Las Antenas, se convirtió en un verdadero cenáculo de oración eclesial.

Tras semanas de constante devoción, en las que niños de catecismo, padres de familia y personas de la comunidad se congregaron para el rezo diario del Santo Rosario y el tierno ofrecimiento de flores a la Virgen, la comunidad cerró con broche de oro el mes de mayo dedicado a nuestra Madre Celestial.

El motivo de esta gran asamblea litúrgica fue la celebración solemne de las Vísperas de la Visitación de la Virgen María y, de manera muy especial, la entonación del Himno Akáthistos.

El acontecimiento contó con la participación del prestigiado Coro de la Visitación de María, perteneciente a la Vicaría de Pastoral de la Arquidiócesis Primada de México, quienes guiaron de forma magistral las notas de esta antiquísima joya de la Iglesia.

A pesar de que para la gran mayoría de las numerosas familias congregadas era la primera vez que escuchaban este himno mariano del Oriente cristiano, la asamblea se sumó activamente con respeto, asombro y devoción, respondiendo fielmente a cada estrofa de alabanza.

 

Una mirada pastoral: Dos pulmones que respiran una misma fe

Desde una mirada teológica y pastoral, ver a una comunidad de rito latino unida en torno a una liturgia de raíces bizantinas es un signo visible de la catolicidad y viveza de la Iglesia. El Akáthistos —cuyo significado etimológico proviene del griego (a = negativo, y kathistos = sentarse), es decir, "himno que se canta de pie"— no es solo una obra de arte literaria; es una profesión de fe orante. En él se sintetiza de forma lírica todo lo que los primeros Concilios Ecuménicos (Nicea, Éfeso y Calcedonia) y los Padres de los siglos IV y V definieron sobre el misterio de la Madre de Dios.

San Juan Pablo II recordaba con profunda lucidez mariana que “tanta riqueza de alabanzas, acumulada por las diversas manifestaciones de la gran tradición de la Iglesia, podría ayudarnos a que ésta vuelva a respirar plenamente con sus ‘dos pulmones’, Oriente y Occidente”.

Al ponerse de pie para cantar las 144 veces el saludo del Arcángel Gabriel (¡Alégrate!), la comunidad de Las Antenas no solo rindió honores a la Virgen, sino que se enlazó espiritualmente con millones de hermanos católicos y ortodoxos en todo el mundo.

El himno, totalmente cristocéntrico, invita a contemplar al Redentor a través de los ojos de su Madre, recorriendo desde su concepción virginal hasta su participación en el misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección.

En estos momentos de la historia en que nuestro país clama con urgencia por la reconciliación, la unidad y la paz, la oración comunitaria adquiere una dimensión profética. Poner nuestras súplicas bajo el manto de Santa María, utilizando las palabras con las que la Iglesia indivisa del primer milenio le cantaba, nos recuerda que las divisiones humanas se diluyen ante el amor materno.

Como afirmaba el Papa polaco al evocar la fuerza protectora de esta plegaria frente a las asechanzas del mal: “Cuando el enemigo oye el akathistos huye furioso”.

 

Gracia compartida y tesoro espiritual

Es importante recordar a los fieles la riqueza espiritual e institucional que acompaña a este himno. Reconociendo su fructífera difusión en las comunidades de rito latino, la Penitenciaría Apostólica emitió un Decreto el 31 de mayo de 1991 mediante el cual se concede la Indulgencia Plenaria a los fieles que recitan el himno Akáthistos en una iglesia, oratorio, en familia o comunidad religiosa, bajo las condiciones habituales. Dios premia la piedad de sus hijos abriendo los tesoros de su misericordia a través de la intercesión de la Llena de Gracia.

 

Proyección Pastoral: Llevar el "¡Alégrate!" a la vida cotidiana

La celebración de este viernes nos deja una hermosa enseñanza pastoral para llevar a los hogares de nuestra comunidad. Clausurar el mes de María no significa pausar nuestra devoción; al contrario, es un recordatorio de que debemos continuar caminando en presencia del Señor de la mano de nuestra Madre.

El Akáthistos nos invita a permanecer "de pie", con una actitud de santa reverencia y disponibilidad ante los planes de Dios, tal como lo hizo la humilde esclava de Nazaret. Nos llama a ser sembradores de unidad en nuestras familias comunidades, superando los individualismos para construir comunidades que reflejen el amor y la paz de Cristo. 

Que los ecos de este himno resuenen en el tejido de nuestra vida diaria y que, al encomendarnos a la Virgen de Guadalupe, sepamos transformar cada una de nuestras jornadas en un canto continuo de fidelidad y alabanza al Todopoderoso, quien sigue haciendo maravillas en los corazones sencillos.

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