500 Años Predicando la Verdad y sembrando la Fe en la Diócesis de Nezahualcóyotl
La Diócesis de Nezahualcóyotl se une al V Centenario de la presencia de la Orden de Predicadores en nuestra región.
En el marco de la conmemoración por los 500 años de la llegada de la Orden de Predicadores a tierras de la Nueva España, la Diócesis de Nezahualcóyotl se une con gratitud y alegría a esta celebración que recuerda la huella espiritual, histórica y cultural que los frailes dominicos dejaron en esta región desde el siglo XVI.
La presencia de los hijos de Santo Domingo en el oriente del Valle de México fue decisiva en la organización religiosa y comunitaria de numerosos pueblos que hoy forman parte de nuestra Iglesia particular. Su labor evangelizadora dio origen a conventos, iglesias de visita y oratorios que, a casi cinco siglos de distancia, continúan siendo parte viva de la fe y de la identidad de nuestras comunidades.
Como parte de esta conmemoración, la Diócesis se suma a los festejos con la publicación de la edición del mes de junio del Misal Diocesano, en la que se comparte una breve semblanza sobre la presencia y legado de la Orden de Predicadores en el territorio que hoy integra nuestra Iglesia diocesana, destacando la profunda huella histórica y espiritual que permanece viva en nuestras comunidades en colaboración con el Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH). Dentro del territorio diocesano, diversos templos que en sus orígenes estuvieron vinculados a la presencia dominica forman parte de esta memoria histórica.
En el municipio de La Paz:
• Parroquia de Santa María Magdalena, Atlicpac
• Parroquia de San Sebastián, Chimalpa
• Parroquia de San Salvador, Tecamachalco
• Parroquia de Los Santos Reyes, AcaquilpanEn el municipio de Ixtapaluca:
• Parroquia de Santa María Magdalena, Tlapacoya
• Parroquia y Ex Convento de San Jacinto, Ixtapaluca
• Parroquia y Ex Convento de la Natividad de María, Coatepec
• Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, Ayotla
Cada uno de estos espacios sagrados representa una parte importante de la herencia dominica en nuestra región y conserva hasta nuestros días la memoria de aquella primera evangelización que marcó profundamente la vida espiritual y cultural de nuestros pueblos.
A través de esta conmemoración damos gracias por la herencia recibida y renovamos nuestra alegría por esta memoria compartida, que sigue presente en nuestros templos, nuestras tradiciones y en la vida de nuestras comunidades.
Próximamente estaremos compartiendo más detalles sobre las actividades litúrgicas y académicas con las que nuestra Diócesis se unirá a esta importante celebración.
Redacción: Oswald Castillo Mendoza, Ant. Soc.
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