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Concluye la XXII Asamblea Diocesana: la Iglesia de Neza se reconoce, se aprecia y se pone en camino

Por: Diócesis de Nezahualcóyotl •
Concluye la XXII Asamblea Diocesana: la Iglesia de Neza se reconoce, se aprecia y se pone en camino

Con la presentación del Modelo Operativo, el reconocimiento a los laicos y la Santa Misa presidida por el Vicario General, la diócesis cerró una semana de escucha y discernimiento rumbo a sus 50 años

Nezahualcóyotl, Méx., 23 de octubre de 2026.- Con la celebración de la Eucaristía y una convivencia fraterna concluyó este viernes, en la Catedral Jesús, Señor de la Misericordia, la XXII Asamblea Diocesana, que bajo el lema «La Iglesia de Neza se reconoce y se aprecia» reunió del 19 al 23 de octubre a presbíteros, religiosas y agentes de pastoral de las cinco vicarías episcopales. Tras cinco días de oración, escucha y trabajo en común, la Iglesia diocesana volvió al altar para dar gracias por lo vivido y pedir la fuerza del Espíritu para llevarlo a las parroquias.

Del discernimiento a la programación

La última jornada inició con la animación de la Vicaría San Juan XXIII, las palabras de bienvenida del P. Valente y la oración inicial del Decanato San José. Marisol Ruiz ofreció el nexo con el día anterior, en el que la asamblea reflexionó sobre los mártires laicos de la Cristiada, el Jubileo Diocesano, la Novena Intercontinental Guadalupana, la inteligencia artificial y la misión parroquial.

En el Tema XIII, María Luisa presentó el Modelo Operativo, con sus etapas, objetivos y programación. Se trata del paso que convierte en acciones concretas todo lo trabajado durante la semana: después de mirar la realidad, soñar el ideal y elaborar el diagnóstico, la diócesis traza ahora el camino práctico para los próximos años. [Idea central o acuerdo principal del Modelo Operativo.] Enseguida, Claudia condujo la evaluación de la asamblea, para que los participantes compartieran lo vivido y lo que conviene mejorar.

Gratitud por el laicado

Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento a los movimientos laicales y a algunos laicos, a cargo de María Luisa. [Movimientos y personas reconocidas.] El gesto anticipó el espíritu del Jubileo Diocesano, que dedicará el año 2029 a agradecer la entrega de los laicos, tanto de los movimientos como de quienes sirven con el corazón sin pertenecer a un grupo.

Francisco Fuentes explicó después el significado del logo [de la Asamblea / del Jubileo Diocesano]. [Elementos y sentido del logo.]

La Eucaristía, fuente y cumbre

Tras la preparación a cargo del P. Valente, la Santa Misa fue presidida por el Pbro. Luis Felipe Navarro, Vicario General de la Diócesis, y animada por el coro, los monaguillos, lectores, colectores y ministros de la Catedral. [Idea central de la homilía.]

No podía ser de otro modo: la asamblea, que comenzó invocando al Espíritu Santo con el Veni Creator, se cerró en torno a la mesa del Señor. Como enseña el Concilio Vaticano II, la Eucaristía es fuente y cumbre de toda la vida cristiana (cf. Lumen gentium, 11): de ella brota la misión y hacia ella converge todo el trabajo pastoral.

La liturgia de ese viernes ofrecía una palabra muy oportuna. San Pablo exhortaba a los efesios a vivir de una manera digna de la vocación recibida, conservando la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz, porque hay «un solo cuerpo y un solo Espíritu» (Ef 4,4); y Jesús invitaba a saber interpretar el tiempo presente (cf. Lc 12,56). Ambas ideas resumen bien la semana: discernir juntos los signos de los tiempos y caminar como un solo cuerpo.

Una mesa compartida

La jornada concluyó con la convivencia fraterna, en la que todos los participantes compartieron los alimentos. Más que un cierre, fue la prolongación natural de la Eucaristía: la comunión celebrada en el altar se hizo encuentro, conversación y alegría entre hermanos de distintas parroquias y vicarías.

Lo que deja la XXII Asamblea

En cinco días, la Iglesia de Neza revisó su Plan Diocesano de Pastoral, profundizó en la sinodalidad y sus pistas de implementación, reconoció el valor de la catequesis familiar, hizo memoria agradecida de sus mártires y testigos y miró hacia el Jubileo de sus 50 años con la Virgen de Guadalupe como compañera de camino.

El lema de la asamblea se cumplió: la diócesis se reconoció en su historia y en sus rostros, y se apreció en sus agentes, sus pastores y su pueblo. Ahora comienza lo más importante: que lo discernido no se quede en un cajón, sino que llegue a cada parroquia, a cada sector y a cada familia. Como pidió Mons. Héctor Luis durante la semana, se trata de no cansarse de sembrar y de invitar al menos a uno más.

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