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El Decanato San José Sánchez del Río visita el Curso Introductorio del Seminario San José

Por: Diócesis de Nezahualcóyotl
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Una noche de oración, fraternidad y compromiso vocacional en la Campestre Guadalupana

Ciudad Nezahualcóyotl, Méx., a 19 de mayo de 2026 — En un ambiente de fe, alegría y profunda comunión eclesial, las parroquias que integran el Decanato San José Sánchez del Río realizaron una significativa visita al Curso Introductorio del Seminario San José, ubicado en la colonia Campestre Guadalupana. La jornada tuvo como propósito fortalecer la cercanía entre las comunidades parroquiales y los jóvenes que se encuentran en el inicio de su proceso de discernimiento vocacional.

La celebración eucarística dio inicio a las 7:00 de la noche y fue presidida por el Pbro. Lic. Jaime Hernández Delgado, decano del Decanato San José Sánchez del Río, acompañado por los sacerdotes de las distintas parroquias del decanato. La comunidad del seminario recibió con gran cordialidad a los visitantes a través del Pbro. Oscar, vicerrector del Curso Introductorio.

La vocación: una responsabilidad compartida

Durante la homilía, el Pbro. Jaime Hernández ofreció una reflexión profunda sobre el sentido comunitario de la vocación. Partiendo del relato de Caín y Abel, recordó que la pregunta de Dios —“¿Qué has hecho de tu hermano?”— sigue resonando hoy en la conciencia de la Iglesia.

El sacerdote subrayó que la vocación no es un asunto exclusivamente personal, sino una realidad que involucra a toda la comunidad cristiana. Así como Dios confía a cada persona el cuidado de su hermano, también llama a todos los bautizados a acompañar, proteger y fomentar las vocaciones que nacen en el corazón de la Iglesia.

Escuchar: el primer paso del camino sinodal

Inspirado por el Evangelio de san Juan, en el que Jesús eleva al Padre la oración “Que todos sean uno” (Jn 17,21), el padre Jaime destacó que la Iglesia está llamada a vivir la unidad y la comunión como rasgos esenciales de su identidad.

Retomando la experiencia del camino sinodal impulsado por el Papa Francisco, recordó que la sinodalidad significa caminar juntos, y que el primer requisito para hacerlo es aprender a escuchar.

Escuchar al Espíritu Santo, escuchar a la Iglesia y escuchar a los demás es el fundamento de toda auténtica vocación. En este sentido, incluso los niños, los jóvenes y las personas sencillas tienen algo valioso que aportar, porque el Espíritu de Dios habla a través de todos.

Adoptar espiritualmente una vocación

Uno de los momentos más conmovedores de la homilía fue la invitación a que las comunidades “adopten espiritualmente” a los seminaristas y a quienes se encuentran discerniendo su vocación.

El padre Jaime explicó que no es necesario conocer personalmente a un seminarista para comprometerse con él espiritualmente. Basta ofrecer oración constante, sacrificios y cercanía fraterna, confiando en que Dios hará fecundo ese acompañamiento.

Esta propuesta recuerda que toda vocación necesita una comunidad que la sostenga. Como enseña el Concilio Vaticano II, la Iglesia es el Pueblo de Dios donde todos participan activamente en la misión de Cristo.

Somos Iglesia para acompañarnos

En la parte final de su mensaje, el decano expresó con claridad el verdadero sentido de la vida eclesial: “No somos Iglesia para competir ni para distinguirnos unos de otros; somos Iglesia para acompañarnos”.

Estas palabras resonaron con fuerza entre los presentes, recordando que la Iglesia existe para construir comunión, sostener la fe y ayudar a cada persona a descubrir el proyecto que Dios tiene para su vida.

La vocación, por tanto, no es sólo la respuesta de un individuo al llamado de Dios, sino también el fruto de una comunidad que ora y camina unida.

Convivencia fraterna y alegría compartida

Después de la Santa Misa, seminaristas, sacerdotes y fieles se trasladaron al comedor del seminario para disfrutar de una convivencia fraterna. Cada comunidad parroquial llevó alimentos para compartir, generando un ambiente de cercanía y familiaridad.

Durante la cena también hubo un animado momento de karaoke, que llenó la noche de alegría y permitió estrechar aún más los lazos entre las parroquias del decanato y la comunidad formativa del seminario.

Una Iglesia que siembra esperanza

La visita del Decanato San José Sánchez del Río al Curso Introductorio del Seminario San José fue mucho más que un encuentro protocolario. Constituyó un verdadero signo de una Iglesia viva que ora por las vocaciones, acompaña a sus futuros pastores y reconoce que todos tienen una responsabilidad en la obra de Dios.

En un tiempo en que la Iglesia está llamada a renovar su compromiso misionero, este tipo de encuentros recuerdan que las vocaciones nacen y crecen allí donde hay comunidades unidas, generosas y abiertas a la acción del Espíritu Santo.

Que el Señor siga suscitando en nuestra Diócesis abundantes y santas vocaciones, y que nuestras comunidades sepan responder con disponibilidad y amor a la pregunta que Dios continúa haciendo a cada uno de nosotros: ¿Qué has hecho de tu hermano?

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